S02E02 – El Castañal, Selaya.

La fiebre por el barro nos hizo enamorarnos hace tiempo de un campo de fútbol donde los coches aparcaban prácticamente en la valla. Una especie de safari futbolístico. Ese campo es El Castañal. La casa del Selaya. La conexión cántabra con Sevilla.

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Siempre seguimos la misma dirección, la difícil, la que usa el salmón. Por eso vamos a contracorriente del Pisueña, que pasa por Santa María de Cayón, para llegar a otro pueblo situado en su ribera: Selaya, en pleno valle pasiego, la casa del sobao y la quesada.

A por sobaos y quesadas no hemos venido. Más bien quisimos acercarnos a Selaya para acariciar de cerca un poco del abundante barro que siempre solemos ver en fotos del Castañal. Y en efecto, tras estar en el campo constatamos que está hecho unos zorros. Zorros adorables, eso si.

Porque hemos hablado mucho del #SobaoTour. Pero por si alguien se sorprende por el nombre, hemos de aclarar que el sobao es un producto de repostería típico de Cantabria. Concretamente de estos valles, donde además conservan la tradición del bolo pasiego.

Pero el bolo pasiego no es lo que une a Selaya con Sevilla. ¿Qué será entonces? ¿Chevantón veraneando en Selaya? ¿Quizá la apertura por parte de Diego Armando de un negocio de agroganadería en plena calle principal de Selaya? (via @Trapoarayas). Pues pudiese ser. Pero no.

La clave está en el escudo del Selaya. Casi idéntico que el del Sevilla (incluidas las letras SFC) si exceptuamos el cambio del escudo de la ciudad del Sevilla por el de un portero con gorra despejando un balón. ¿Cómo sucedió esto?. Pues veréis, os cuento.

Resulta que en el Espanyol jugaba Jacobo Roldán Losada, un tipo natural de Selaya que veraneaba en su localidad natal. Al llegar a Selaya aquel verano de 1931 juega partidos con sus paisanos. El juego gusta, así que deciden fundar un club de fútbol. El Selaya actual.

Había que escoger colores, así que eligieron la equipación del equipo campeón de la 30/31 en Primera: El Athletic Club. Entre los jugadores del Selaya destacaba un portero llamado Genaro Seco. A Genaro le gustaba tanto pintar como despejar balones de cuero en el área.

Encargan a Genaro que haga un escudo. E hizo este dibujo adjunto (vía http://ayeryhoysevillista.com ). En el dibujo aparece él como portero del Selaya, y él como autor del dibujo. Lo curioso es que en el escudo aparece un portero despejando. ¿Narcisismo?. Juzguen ustedes.

Lo que no está claro es por qué razón Genaro escogió el escudo del Sevilla. ¿Le gustaba el escudo? ¿Pura casualidad? ¿Por coincidencia con SFC?. A saber. Quizá habían jugado con el Barreda y tener otro club con un escudo similar al Athletic era demasiado.

El campo del Selaya es conocido en la Tercera cántabra por lo ruidosa de su afición y por las dimensión del terreno de juego, ampliado a lo ancho hace unos años. También por el drenaje, claro está. No en vano, los partidos en Selaya se convierten en auténticas luchas en el barro.

Su tribuna metálica llama mucho la atención. La mano de pintura no disimula el estado de oxidación que tiene realmente. No está en fase Titanic aún, pero si para poder ser empleada en alguna secuela de Mad Max.

Enamorados nos hemos quedado con los vestuarios e instalaciones anexas. Esas toallas al viento cual poesía de Rafael Alberti dispersando un olor a Dixan por el campo mientras lo visitamos nos hicieron evocar la casa materna mientras hundíamos el pie en el barro.

El club disputa este año su décima campaña en Tercera División. Un hito para un club de su modestia. Su mejor temporada coincidió con su 60ª aniversario. En 1991 finalizaban en sexta posición a seis puntos del play-off de ascenso en su segundo año en la categoría.

Imaginaos la dimensión del asunto si consideramos que en 1991 había censados 1.315 selayenses por los más de 1.900 actuales. Un número perfecto. En los minutos que pasamos sobre el Castañal respiramos una paz inigualable. Un silencio solo interrumpido por el paso del río.

Este año, como casi todos los que ha disputado el Selaya en Tercera, bordea los puestos de descenso, algo lógico para un club modesto como ellos. Un gustazo estar en Selaya, donde el campo está siempre abierto. Como debe ser.

Adiós escudo del Sevilla tuneado por un portero. Adiós toallas. Adiós Dixan. Adiós grada de Mad Max. Adiós, Selaya.
Créditos: Agradecimientos al @SelayaFC por la total disposición y comodidad en la visita.
The end.