S04E04 – Álvaro Gonzalez Soberón, Tama.

La meta final del #SobaoTour era la comarca de Liébana. Un regalo para los sentidos. Un momento para sentarse sobre un esférico y divisar el horizonte. Cruzamos el desfiladero de La Hermida para vivir el fútbol en un marco inigualable. Hilo va.

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Porque cruzar el desfiladero de La Hermida no es tarea sencilla. 30 kilómetros de curvas en una estrecha carretera que resultaría muy divertido si no llevásemos casi 1.000 killómetros en cuatro días con el torretamóvil y 24 campos a las espaldas. Así se hace un pelín duro.

Nos dirigimos a Tama, ascendiendo en dirección Potes. Tama es la primera población al salir del desfiladero. Aquí se encuentra el centro de interpretación (siempre negatifa) de los Picos de Europa. Y colindante a dicho edificio el campo de fútbol Álvaro González.

Su nombre es en homenaje a Álvaro González Soberón, célebre vecino lebaniego que actúa como defensa central en el Villarreal. Que por cierto, jugaba mientras visitábamos el campo. Un campo cubierto de barro que parece tener los días contados. Llegará la hierba artificial pronto.

Nacer en un paraje como este te da un carácter especial. El valle recibe al forastero con los brazos abiertos. De hecho anda más llegar hablamos con Trevi (ex Racing, Amurrio, Eibar, etc.), leyenda del barro, que nos recuerda haber jugado un Sestao 1-1 Eibar. Ídolo.

Trevi figura como responsable deportivo y coordinador de la cantera en el Valle Lebaniego, el club representativo de la comarca. “Aquí lo importante es tomar algo y pasarlo bien jugando” nos comenta mientras dice haberse quedado embobado en el banquillo viendo este paisaje.

El ambiente de camaradería se nota cada fin de semana. Esta jornada, tras un partido pasado por agua que concluyó con victoria del Valle Lebaniego por 3-0, su central pudo disfrutar del barro y las temperaturas gélidas mientras se tomaba una cerveza. Barro y birra, yeah.

La historia del fútbol lebaniego se remonta a los años 20, cuando se fundó en Potes la primera sociedad futbolística. Años más tarde el equipo salía por vez primera de Potes para jugar un partido en Unquera frente a un combinado del Llanes F.C.

Según cuenta “La Voz de Liébana” en una crónica “esta fue la primera vez que un equipo lebaniego salía a disputar el triunfo frente a un equipo extraño y un público desconocido”. El equipo perdió 2-1, y se disolvió años después tras no contar con apoyos suficientes.

La falta de materia prima en forma de jugadores siempre fue el mayor problema con el que se han encontrado. Bueno, y el terreno de juego. El campo de Frama se usó en los 60-70. Se aprovechó una zona “llana”. Tan “llana” que desde un córner no se veía el larguero de la portería.

El UD Liébana en los 80 y 90 jugaba en Ojedo, una localidad cercana a Potes, en un campo situado entre la Iglesia y el río. En este al menos se veían las porterías desde los córners. El problema era que tenía un poste de luz en el centro del campo. Ahí es nada.

El Valle Lebaniego fue fundado en 2011, y su escalada de categorías regionales estuvo a punto de otorgarles un histórico ascenso a Tercera. Quedaron cuartos en Preferente la temporada pasada. La mejor clasificación de un club lebaniego en la historia.

Sin ascenso, solo quedaba cruzar los dedos con el ascenso de Laredo, Gimnástica o Cayón. Pero ninguno subió. La última bala fue una posible sanción al Rayo Cantabria que les habría dado una plaza en Tercera. Pero tampoco sucedió. A las puertas de 3 ascensos consecutivos.

El Valle Lebaniego nació entre cervezas, queso y chorizo. Como nacen las buenas historias. Trevi se puso a buscar gente por la zona para completar las fichas mientras el resto de compañeros se dedicaban a tareas como hacer un escudo. Un escudo que nació vía PowerPoint.

Trevi pasa por alto sus años compartiendo portería con Aouate o Ricardo. Para él lo máximo fue hacer la pretemporada con el Racing en Potes. El que nace en el valle de Liébana acaba volviendo tarde o temprano. Y no nos extraña con este paisaje.

Liébana es fin de meta del #SobaoTour y del peregrino. No en vano, comparte con Roma, Santiago y Jerusalén el poder alcanzar la indulgencia plenaria de los pecados en el monasterio de Santo Toribio de Liébana, creado en tiempos visigóticos para goce del Beato de Liébana.

Al atravesar la Puerta del Perdón y rezar bajo el Lignum Crucis (el mayor trozo de la auténtica cruz de Cristo según la Iglesia) uno debe sentir lo mismo que lo que sentimos al corretear por el Álvaro González con el balón entre los pies. Una sensación plena.

Decimos adiós al #SobaoTour en el bar del campo. Imposible cerrarlo en un lugar mejor. Fútbol y naturaleza fusionados en Líebana.
Créditos: Gracias a Trevi y a todos los miembros del @vallelebaniego por ser más que un club un grupo de amigos. Se os quiere.
The end.