S04E02 – El Castañar, San Vicente de la Barquera.

This is San Vicente y su famoso puente. Dice la leyenda que si pasas este puente sin respirar (vamos, aguantando la respiración) se te cumple un deseo. El deseo era llegar a El Castañar antes de que comenzase un partido….

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¡Ave María, cuándo serás mía!….ah no, espera. Este era el de “No soy un supermaaaan”. Lo mismo que nos da. El caso es que Bustamante, precursor del enlace astur-cántabro mucho antes de la unión por la fuerza entre Furaco y Paca/Tola y el pacto de Llanes, es de aquí.

Nació un lluvioso y crudo mes de Marzo de 1982. Semanas después, el Club Deportivo Barquereño alcanzaba por vez primera en su historia la Tercera División moderna. El grupo lo integraban asturianos y gallegos y no era moco de pavo. Y el Barquereño compitió con coraje. Mucho.

Seis temporadas al filo de la navaja donde llegaron a vencer a históricos de la talla del Oviedo B, Langreo o Gimnástica de Torrelavega. Hasta que en 1988 el azul celeste de su camiseta cayó hasta Preferente. Azul celeste como guiño al mar, principal encanto barquereño.

No en vano, San Vicente fue uno de los puertos más importantes de la historia en el norte de la península. Antiguamente era considerado como uno de los puertos de Castilla y formaba junto a Laredo, Castro y Santander el Corregimiento de las Cuatro Villas.

Esto otorgaba a San Vicente independencia administrativa y ciertos privilegios. La ciudad se amuralló para proteger su puerto, y alrededor de este creció un pueblo con un inconfundible aroma marítimo que aún perdura. Y aroma a rabas, también.

En 1991 nuestro pequeño Busta tenía 9 años, y el Barquereño completaba la mejor campaña de su historia, consiguiendo un tercer puesto que le otorgaba acceso a la promoción de ascenso. Fue la primera y única promoción a Segunda B que disputó el club de San Vicente.

Barbastro, Alfaro y Hernani fueron sus rivales. En casa el equipo se mostró fuerte, aunque las tres derrotas fuera de casa mermaron sus posibilidades. A la última jornada llegaron con opciones remotas, confiando en cuádruple empate. El rival era el Hernani.

Las modestas gradas de El Castañar se llenaron hasta la bandera. Decenas de banderas verdes del Hernani poblaban el cemento donde nos encontramos. El verde de la hierba frente al azul celeste del cielo y del Barquereño. Y el Hernani se llevó la victoria y el ascenso por 0-2.

Aquel histórico tercer puesto otorgó al club también la clasificación para la Copa. En la temporada 91/92 el Barquereño disputó una histórica primera eliminatoria de la Copa del Rey, aunque cayó tanto en la ida como en la vuelta frente al Selaya. Una lástima.

Ese año el club descendía a Preferente, categoría que no abandonó hasta el ascenso de 2004, temporada en la que los jugadores protagonizaron un calendario desnudos, cosa que se había puesto muy de moda por entonces. Por el medio, Bustamante pasó por su cantera.

En 2006 la hierba artificial llegó a El Castañar. Un campo estrecho que conserva una tribuna “de las de antes”. Olor a farias, cemento puro y visera central desde la que podemos vislumbrar unas maravillas vistas tanto al Cantábrico como a los Picos de Europa.

Por cierto, como podéis haber visto, no se cumplió el deseo para poder hacer fotos desde la hierba artificial. Aunque bien es cierto que ni siquiera aguantamos la respiración.
Créditos: Gracias al bocadillo de rabas camino del puerto. Mon Dieur.
The end.