S04E01 – Juan María Parés Serra, Cabezón de la Sal.

En tierra de sobaos llegamos a la localidad de los palucos. Si, los palucos de Cabezón. Pero esta vez no hablaremos de gastronomía sino de carreras extremas, romanos, voleibol, máquinas del tiempo, meses de Mayo y Sitges. El hilo de Cabezón.

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Mayo es el mes en que Cabezón de la Sal se convierte en capital de España del deporte gracias a su mítica carrera “Los 10.000 del Soplao”, una prueba entre secuoyas en el Valle del Saja conocida como el “infierno cántabro”. Porque aquí lo importante es llegar a la meta.

La carrera pasa sobre yacimientos salinos que antaño dieron nombre a este pueblo. La sal llamó la atención a los romanos, que instalaron en estas tierras varias explotaciones mineras. Porque la sal de aquellas era de vital importancia. De ahí el “salario” que cobráis.

Un mes de Mayo de 1959, mucho antes de que se disputase la carrera de los 10.000 y mucho después de las explotaciones romanas, un empresario de 28 años nacido en Puigreig (Barcelona) llegaba a Cabezón de la Sal dispuesto a alcanzar su meta profesional en la ribera de este río.

Se llamaba Juan María Parés Serra y venía del prolífico sector textil catalán con la idea de crear una nueva estructura empresarial en la Textil Santanderina, sociedad de Cabezón fundada en 1923 cuyos salarios trajeron prosperidad a estas tierras desde entonces.Esta es la Textil.

La íntima relación entre la empresa y la sociedad cabezonense es tal que mucho antes de la llegada de Juan Parés, allá por finales de los años 40, Textil Santanderina comenzó a patrocinar al equipo de fútbol de la localidad: La Sociedad Deportiva Textil Escudo.

Y esta es la casa del Textil Escudo, el campo de fútbol municipal Juan María Parés Serra, llamado así desde hace tres años en homenaje al empresario catalán, gran impulsor del deporte en la villa cántabra. No en vano, el polideportivo también lleva su nombre.

Un polideportivo donde se entrena el voleibol, deporte muy arraigado en Cabezón gracias al Voley Textil fundado en 1974. Eran los locos 70. Cinco años más tarde, este Ayuntamiento fue el primero de la entonces provincia de Santander en pedir la autonomía de Cantabria.

Locos años también porque aquí nacía por entonces el creador de los Cronocrímenes, el gran Nacho Vigalondo. En la máquina del tiempo que salía en la película, basada en el principio de autoconsistencia de Nóvikov, Nacho pudo ver al Textil Escudo llegar a Tercera.

Corría el año 1986, en plena reindustrialización. Era la primera vez que el club de fútbol alcanzaba la Tercera División, lo que destapó una fiebre futbolera en la localidad cántabra. El club comienza a sentar la base de su futuro crecimiento a través de una nutrida cantera.

Como si de los 10.000 del Soplao se tratase, el Textil Escudo asciende y desciende sin parar durante los años 90. Hasta que un mes de Mayo nuevamente, esta vez en 2001, tocan el cielo clasificándose para su primera promoción de ascenso a Segunda B.

Y vaya promoción. Les toca en el mismo grupo el Lemona, el Mirandés y el Huesca. Para echarse a temblar. En la primera jornada caen 0-2 aquí frente al Mirandés. En la segunda jornada se levantan a las 7:35 de la mañana para caer 3-1 en Huesca. Será el café, será la tostaadaaaa…

La promoción que hace el Textil Escudo bien habría obtenido premio especial del jurado en Sitges. El Huesca se lleva el triunfo de Cabezón por 1-5. Dos semanas después, Juan Parés presencia la goleada del Lemona (1-7). Pierden todos los partidos. 3 goles a favor, 23 en contra.

Aquella experiencia cercana al ascenso marcó al club profundamente. Los recuerdos permanecen imborrables entre todos los que disfrutaron de aquellos partidos. Fue su única promoción. Y tanto verde inmaculado bien merece algún otro viaje por gasolineras en el mes de Mayo.

Nos volvemos a montar en la máquina del tiempo de Vigalondo para viajar hasta 2015. Corría el 17 de Mayo, nuevamente el mes de Mayo, cuando a las 7:35 de la mañana una llamada al alcalde notificaba el fallecimiento de Juan Parés, el mecenas del club. Era Domingo.

Resulta que pocas horas más tarde el Textil Escudo se enfrentaba en este estadio al Selaya en el partido que cerraba la temporada 2014/15. La jornada 38. La triste jornada 38 para la familia de Cabezón de la Sal.

El minuto de silencio se oyó hasta en la Textil Santanderina. Los balones dejaron de rodar por un instante en su memoria. Cuando el balón rodó, el Textil Escudo venció y alcanzó una histórica sexta posición, aunque lejos de las plazas de play-off. En memoria de Parés.

En el lateral de la tribuna se encuentra un monolito en su honor. Un campo con una hierba artificial tan inmaculada que hace unos meses unas ovejas se colaron por uno de sus fondos para adentrarse en el césped e intentar alimentarse. Se llevaron una pequeña decepción.

La cantera toma el Parés Serra. Abandonamos cual romanos el suelo salino de Cabezón perdiéndonos tras sus secuoyas.
Créditos: Agradecimientos a @ojkararmar como estupendo anfitrión, al @textilescudo por el café y a @ondaoccidental por los minutos de radio.
The end.