SE01E03 – Estadio Fuentesnuevas, Ponferrada.

La niebla en El Bierzo nos da los buenos días un domingo cualquiera. Estamos en el anexo a Fuentesnuevas. Nos esperan emociones fuertes.

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Precios para caballeros y para señoras. Retrocedémos 20 años en el tiempo para adentrarno en Fuentesnuevas.

Cigüeñas en la niebla. Torretas de Fuentesnuevas. Bandamos enormemente todo campo con cigüeñas en sus focos.

Las paredes son sagradas.

Cal y arena en el anexo. Marcas de tacos en el suelo. Olor a estofado en las casas cercanas al campo.

Si las gradas hablasen dirían que tu chaval tiene futuro en la Ponfe.

Gradas bajas y fútbol entre la niebla. La casa del CD Fuentesnuevas fue durante años la morada de la Ponferradina.

Bajo este cielo plomizo en los años 80 caían rivales. La intensa niebla tambien era rival. La Ponferradina abandonó su inmaculado pasto en el 2000. Promesas Ponferrada y Fuentesnuevas tomaron su testigo. El césped es envidiable.

La tribuna con techumbre de uralita. El cartel de RTVE.

El difícil trabajo del periodismo.

Sujecciones que imposibilitaban la visión. Megafonía retumbando en el cemento. La Ponferradina ya iría ganando. Y en esas el cadete local acaba de marcar. Un niño ha celebrado el gol mano en alto a lo Alan Shearer.

Balaustrada de madera. Bajo ella los árbitros sudaban tinta para llegar a sus vestuarios.

Fuentesnuevas es uno de los campos más preciosos que hemos podido visitar en estos tours. Hoy Fuentesnuevas ha vuelto a sus orígenes entre patadas de niños y nidos de cigüeñas. Quizá el pasado no fue mejor en este caso.

Será como aquella canción de los años 80.

Los baños cuentan con todo lujo de detalles. Musgo en el techo. Lombrices nos saludan.

La grada en donde la Ponferradina creció. La grada que retumbaba haciendo de la Ponfe un rival temible. En los 80 se decía que la niebla en Fuentesnuevas era tan intensa que en algunos partidos se sospechaba que la Ponferradina salía con 12.

El sonido del silencio. En otros partidos la visibilidad era tan nula que los goles en la portería contraria se celebraban si se oían vítores lejanos.