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SE03E03 – Nuevo Vivero, Badajoz.

Esta es la ciudad más grande de Extremadura. Esta, cuyo equipo no llegó a Primera pero militó en los 90 en Segunda siempre en los puestos nobles de la clasificación. Esta ciudad que descubrimos con los goles de Pozo en aquellas vallas. El #BellotaTour en Badajoz, capital.

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La pena de Badajoz es que el nuevo Vivero no tiene aún la magia de viejo Vivero. Aquel campo donde proliferaban las gorras de Caja Rural y las páginas del Hoy para sentarse en su pequeña grada de tribuna ha sido reformado recientemente y tiene hierba artificial. Este no. Bien.

Por ello nos hemos venido al actual Vivero. Un templo a las afueras de Badajoz que llegó a ser sede propuesta en la candidatura al Mundial de España y Portugal en 2018 y 2022. El proyecto suponía ampliar el Vivero a 45.000 espectadores. Ver para creer.

Eran los tiempos de la oda al ladrillo y la veneración a la excavadora como vehículo de riqueza. La cercanía con Portugal favorecía que Badajoz fuese sede. Esta cercanía con Portugal no siempre fue positiva, de todas formas. Nos vamos a 1705, Doc. Gasolina al Delorean, va.

En el aquel (frío, suponemos) mes de Octubre, las tropas angloportuguesas pusieron fina la ciudad. Diez mil balas de cañón, seiscientas bombas y granadas de mortero destruyeron la mayor parte de la ciudad. Felipe V compensó a la población eximiéndola de pagar impuestos.

Precisamente justo dos siglos después un tipo vivía en una de las casas construidas posteriormente al bombardeo. Se llamaba Luciano Sampérez Arroyo. Un profesor de educación física aficionado a los viajes que dirigía el Gran Gimnasio de Badajoz. De aquellas sin mazaos.

Resulta que en uno de esos viajes, Luciano descubrió un deporte que se jugaba pegando patadas a un balón. Aquello le interesó mucho, así que comenzó a inculcarlo en la juventud pacense. Fruto de ello, en aquel 1905, en el Liceo Artístico y Literario nace el Sporting Club Liceo.

Aquel Sporting Club fue el germen del Club Sportivo Pacense. Luego se llamó Badajoz Sporting Club, Sport Club, y Badajoz Foot-ball Club. Este nació en 1936, meses antes de que Badajoz comenzase a ser tristemente conocida por una masacre acontecida en la localidad.

Fue la masacre de Badajoz, perpetrada por el General Yagüe. Murieron fusilados cerca del 10% de la población, casi 4.000 personas. La plaza de toros fue el epicentro de aquel genocidio. A Yagüe luego se le conoció por “El carnicero de Badajoz”. Triste. Muy triste.

Tras la guerra, en 1941, aquel club cambia su nombre a Club Deportivo Badajoz. 50 años más tarde, aquel equipo de blanco y negro en blanco y negro pasó al color luchando por el ascenso a Segunda División. Eran años de bota de vino y puro en el viejo Vivero.

El Club Deportivo Badajoz se proclamó campeón de Segunda B en 1991, aunque en la promoción fue derrotado por un club que tambien comenzaba a escribir sus años dorados: El Compos de Castro Santos. Sin embargo, al segundo intento se logró el ascenso. Fue la temporada 91/92.

Un 21 de Junio de 1992 Cartagonova se llena para ver el decisivo Cartagena – Badajoz. El Cartagena necesita la victoria para ir al Vivero con posibilidades reales de ascenso. Y la logra. 2-0, y todo por decidirse en El Vivero con un Badajoz – Cartagena que dictará sentencia.

Nuestro amado Vivero presentaba un aspecto increíble con miles de gorras en sus gradas, y papel higiénico en las porterías para recibir al equipo. No cabía un alfiler aquella sofocante tarde del 28 de Junio de 1992, con temperaturas cercanas a los 40 grados. Sudor en las vallas.

El Badajoz se adelantó pronto, a los 7 minutos. Empataría Cordero en el 21 para el Cartagena, gol que les daba el ascenso. Pero a pocos minutos del descanso, Pozo, el gran Pozo, marca de nuevo para el Badajoz de un joven Paco Herrera. 2-1 al descanso. Espadas en todo lo alto.

Al poco de reanudarse, el cartaginés Rai es expulsado. Y un Badajoz que había quedado cuarto en Liga arrolla completamente al Cartagena, que había acabado líder de grupo. That’s 2B. El ascenso se había logrado. Comenzaba el reto más complicado: Asentar al equipo en la categoría.

Y se logró, holgadamente. En 1996 con el británico Colin Adisson al mando se consigue el sexto puesto, empatados a puntos con el histórico Extremadura del ascenso. Colin reside hoy en Hereford, a 140 millas de Knebworth, donde aquel verano se celebró un mítico concierto.

Colin se fue al Merthyr Tydfil galés y el Badajoz firmaría a Antonio Maceda, con el que repetirían sexto puesto al año sigueinte. Y al siguiente de nuevo, con Peiró. Es en ese instante cuando se inaugura el Nuevo Vivero con un amistoso entre Badajoz y Extremadura.

Entonces aparece un argentino llamado Marcelo Tinelli, un showman: “Después de Boca y River, la de Badajoz es la casaca con más ventas en Argentina”, decía. Hasta 9 argentinos jugaron en aquel Badajoz estelar. Entrenador argentino tambien, Toti Iglesias. “Subiremos a Primera”.

La marca Topper hacía las camisetas. Parmalat las patrocinaba. 5.600 abonados….y en la jornada 9 eran cuartos por la cola. Así que se recurre a Blas Ziarreta. Retrocederíamos en el tiempo encantados para ver a Blas Ziarreta dirigiendo aquel equipo que no subió a Primera.

Se llegó a rumorear que Caniggia o Burruchaga llegarían. Hasta Maradona. Pero no pasó. Tinelli cedería el club a un tal Javier Tebas para venderlo luego a un empresario portugués. Y en 2003, se descendió a Segunda B. Nunca más regresó aquel Club Deportivo Badajoz a Segunda.

En 2012 Hacienda no acepta la propuesta para el pago de la deuda, y el CD Badajoz entra en proceso de disolución. Desaparecen como su Guadiana. Tras refundarse desde este barro, adquieren las marcas del CD Badajoz, y vuelven a 2B esta temporada. De nuevo vuelve el Guadiana.

¿Y que pasa ahora? Pues que pese a que muchos de los fundadores de este nuevo Badajoz no estén de acuerdo, el club ha convocado para el día 14 de Enero una Asamblea para decidir si to be SAD or not to be SAD. That’s the question. Como diría Colin en Hereford interpretando Hamlet.